jueves, 5 de abril de 2012

Vacaciones y otras frustraciones

"Podría haber sido cualquier cosa, una flor en el balcón, algo vegetal, y afuera donde es verano, todos se van, todos se van."
-Andrés Calamaro-

El éxodo de vacacionistas de semana santa se aglutina buscando esa válvula de escape que los transporte a la irrealidad de su contexto local, la terminal alberga los deseos de descanso que merecidamente han fincado tras largas jornadas de trabajo, tráfico y estrés. El ambulatorio y la salas de espera se vuelven escenarios de familias emocionadas con niños mocosos y padres desatendidos de su cuidado, las señoras llegan gritándole por celular a la comadre de la aventura que emprenderán con el marido panzón que no se sabe si quiere o no largarse con ellos. Mientras tanto los jóvenes solo quieren ir a pistear y pasarla bien. Cuando veo pasar toda esa oleada de personas me cuestiono si esa crisis de la que tanto hablan realmente existe.
Del otro lado, del mío, me toca fungir como mero espectador de ese peculiar momento de clímax de los viajantes, se lidia con gente grosera, despistada y estresada por la desesperación de tomar ese avión que los aleje de todo; mientras tanto yo me siento como un perro hambriento tras la vitrina de una rosticería, viendo como los pollos giran y se regodean en su propio jugo, y pues para que unos disfruten otros tenemos que jalar.

Pocas veces siento ese tipo de frustración, bueno solo cuando son vacaciones, pero debo confesar que se aminora un tanto cuando la terminal se vuelve una pasarela.

2 comentarios:

  1. Existe un mundo mejor, pero es más caro...
    y hay quien mira los pollos pero también hay quien les está dando vuelta y vuelta en el rosticero...

    Saludos,

    g

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  2. Hola Gabriela, gracias por pasar a comentar algo. Y debe confesar que me emociona que alguien me lea. Saludos.

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