distinto de aquel, pero casi igual" -Andrés Calamaro-
Aun recuerdo cuando Sandra llego a trabajar como guardia de seguridad a la Terminal C, su voz pillante en la radiofrecuencia me molestaba constantemente, y es que pareciese que todo lo que transmitía fuera una emergencia y mas de una vez me alarmo. En eso días pensaba en pedir su cambio, pues la verdad no me agradaba mucho su presencia, pero como a muchas cosas lo deje para después. Con el paso de las semanas me acostumbre, y debo confesar que era muy chistoso escucharla trasmitir. Pasaron así 11 meses y una
situación insignificante me hizo conocer un poco mas de ella. Al estar sentado en una banca de la terminal, le pregunte que como estaba y eso desato la confianza en ella de contarme parte de su vida y de sus amores.
Ella es madre de una joven de 14 años, y había estado viviendo en Sonora con una de sus parejas, sin embargo las cosas no le resultaron muy bien y decidió regresar a Monterrey. Ahora, a Sonora solo le ata la deuda de una casa a la cual no piensa regresar. Indagando entre sus amores pude notar que hubo uno que le causo mayor trascendencia,y no fue precisamente con quien tuvo a su hija, sino aquél
señor que le doblaba la edad cuando ella apenas adolecía los18. Este hombre lo conoció cuando ella acompañaba a su hermana a buscar trabajo, en donde lo consiguió, y Sandra además de nuevo empleo
encontró un nuevo amor. Este señor, del cual no menciono su nombre, cautivo sus oídos con su imponente voz, particularidad que fue suficiente para que ella sucumbiera ante su encanto. Para el, con solo verla cayo redondito, según me cuenta. Debo confesar que Sandra no es muy agraciada, pero bueno, como dice una canción: "cada corazón merece una oportunidad". A ella no le importo que el fuera casado, pues bien me dice
"es que cuando uno esta chavo todo se nos hace facil, yo estaba dispuesta a ser su amante, sentíamos bien"; a lo que vino a mi mente como nos podemos enganchar en situaciones que nos deslumbran con un poco de "amor" y nos parece suficiente para llenar esa necesidad, no nos importa denigrar lo que queremos, abaratar nuestra felicidad. Sandra le ofrecio buscar un lugar, un escondite para que le pudieran dar rienda a sus placeres mas obscuros, un lugar en donde sus pasiones fuera de la ley pudieran albergarse en la
impunidad de cuatro paredes; el pondero su romance desbocado ante la seguridad y el "amor" que profesaba tener a su familia; así que se nego a seguir con este triangulo y sin
mas problema la incito a que buscara su felicidad. Esta mujer de treinta y tantos años, paso, tal vez, los
momentos mas lindos de su vida en compañía de un hombre casado, con quien conoció las playas y ciudades, viajando en avión, tocando las nubes, ahora, diez años después, trabaja como guardia de seguridad en un aeropuerto, lugar que los vino a reencontrar para que los dos cruzaran miradas y
palabras dando así a tan sustanciosaconversación:
● El: aquí estas?
● Ella: Si
● El: Y eres feliz
● Ella (no muy convencida): Si y tu?
● El: Estoy bien.
El le dio su tarjeta, deseando salieran a tomar un café, ella no sabe si hablarle.

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